Explorer para sobrepasar los límites

2021-04-07


La exploración es indisociable de la historia de Rolex. Ya se trate de escalar a las cumbres del Himalaya, de surcar las llanuras heladas de ambos polos o de sondear las profundidades del océano, los relojes Rolex han tomado parte en un buen número de los grandes desafíos del siglo XX. Todas estas iniciativas de exploración han permitido poner a prueba y mejorar la fiabilidad y robustez de los relojes Rolex, partiendo de la consideración del mundo como un laboratorio a cielo abierto. Y la experiencia vivida en cada una de estas hazañas ha servido para perfeccionar el proceso de fabricación.

En el transcurso de esta historia en común nació el Explorer, en 1953, tras el ascenso del Everest por parte de sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay. Posteriormente el Explorer II, presentado en 1971, se impuso en el mundo de la exploración gracias a sus funciones y su resistencia a las condiciones más extremas. Se convirtió en el reloj de exploradores polares, espeleólogos, vulcanólogos. En la muñeca de mujeres y hombres excepcionales, estos dos relojes siguen recorriendo el planeta a día de hoy, a fin de comprender mejor el planeta y dar con soluciones para protegerlo.

A lo largo del siglo pasado, la exploración tuvo tres objetivos sucesivos: descubrir los confines del mundo, rebasar los límites de la resistencia humana y observar el planeta con el fin de preservarlo. Rolex ha acompañado en sus gestas más audaces a los exploradores que se han enfrentado a estos tres retos.

Sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay en su ascenso a la cima del Everest.

DESCUBRIMIENTO

La coronación del Everest por sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay en 1953 fue un acontecimiento mundial. Rolex formó parte de él al equipar a la expedición con relojes Oyster Perpetual. Ese mismo año, tras el logro de los dos alpinistas, se lanzó el Explorer. Esta creación fue el fruto de un largo recorrido común iniciado ya en la década de 1930, cuando Rolex comenzó a equipar con sus relojes a expediciones sucesivas al Himalaya con el fin de observar su comportamiento en las condiciones extremas que reinan en grandes altitudes. Al regreso de cada una de estas expediciones, los comentarios de los alpinistas permitían mejorar el rendimiento de los futuros relojes Rolex. Así, al igual que el movimiento se alimenta de los movimientos del usuario, la técnica relojera progresó gracias a las hazañas de los exploradores, con el fin de suponer un apoyo cada vez mayor en los retos que nos han permitido descubrir el planeta hasta los confines más recónditos.


LOS PRIMEROS EN EL TECHO DEL MUNDO

El Everest representa el desafío supremo para un alpinista. En mayo de 1953, dos hombres, miembros de una expedición británica, lograron la proeza de alcanzar la mítica cumbre. Esta aventura, de la que Rolex formó parte, tendrá una repercusión mundial.

Cada día transcurrido en el Everest es pura supervivencia. El cuerpo se ve constantemente atormentado por el frío, la falta de oxígeno, la presión ejercida por las inclemencias. En estas condiciones extremas, dos hombres de coraje y voluntad excepcionales se convertirían en los primeros en poner un pie en el Techo del Mundo, el 29 de mayo de 1953, a 8848 metros de altitud. Para los miembros de su expedición, ellos representaban la última esperanza de protagonizar esta primicia, dado que el monzón podía llegar de un momento a otro con sus tormentas de nieve. Movidos por una voluntad y un tesón extraordinarios, el neozelandés sir Edmund Hillary, apicultor y alpinista experimentado, y Tenzing Norgay, sherpa de origen nepalí, dejaron así su huella en la historia del siglo XX al llegar allá donde muchos otros lo habían intentado y fracasado hasta entonces.

Liderada por el coronel sir John Hunt, la expedición se llevó a cabo bajo el auspicio del Himalayan Committee, una entidad británica específicamente creada para supervisar expediciones en el macizo alpino y cofundada por la Royal Geographical Society y el Alpine Club británico. En total, el equipo constaba de dieciséis miembros. Pero las limitaciones logísticas de semejante aventura implican tener que recurrir a cientos de porteadores para transportar las toneladas de material imprescindible a lo largo de todo el recorrido. Dispuesto en decenas de paquetes minuciosamente catalogados, un equipo de alta tecnología espera a que llegue el momento de ser utilizado. Desde calzado especialmente diseñado a tiendas de campaña puestas a prueba en túneles de viento; nada falta para optimizar al máximo las posibilidades de éxito de esta nueva tentativa. Rolex también participará en la aventura, ya que relojes Oyster Perpetual forman parte del material transportado. «Los relojes Oyster Perpetual de Rolex con los que iban equipados algunos miembros de la expedición británica han demostrado una vez más su fiabilidad en el Everest», escribirá sir John Hunt a su regreso. «Estamos muy satisfechos con la total precisión con la que indican la hora. Esta cualidad ha permitido garantizar la sincronización de la hora entre los distintos miembros del equipo […]. Funcionaron de maravilla y pasamos a considerarlos una parte importante del equipo de alta montaña».



EL HIMALAYA: UN LABORATORIO VIVIENTE

Las condiciones en alta montaña constituyen un excelente entorno para evaluar la fiabilidad y robustez de un reloj. Para Rolex, el Himalaya ha representado un laboratorio a cielo abierto a su elección.

Durante la primera mitad del siglo XX, el Himalaya y sus picos inexplorados suscitan el interés de las naciones y fascinan a alpinistas de todo el mundo. En particular el Everest, ese coloso que reina sobre la mítica cadena montañosa, despierta auténticas pasiones. Esa atracción internacional por las cimas más altas unida a la posibilidad de poner a prueba sus relojes en un entorno real llevará a Rolex a asociarse con numerosos grupos de alpinistas pioneros. En total, entre 1933 y 1955, al menos 17 expediciones dispuestas a conquistar las cumbres más altas iban equipadas con relojes de la marca.

Estos relojes han sido testigos de varios ascensos en primicia, comenzando por el Everest en 1953 —la cima más alta del mundo, que culmina en 8848 metros de altitud—; el K2 en 1954, segunda cumbre más alta del mundo, a 8611 metros; el Kangchenjunga en 1955, tercer pico más alto del mundo, a 8586 metros; y el Makalu ese mismo año, quinta montaña más alta del mundo, a 8485 metros.


UNA SUIZA PIONERA EN EL HIMALAYA

Annelies Lohner fue la artífice de una expedición suiza excepcional a la cordillera con las montañas más altas del mundo. Relojes Oyster Perpetual de Rolex formaban parte de la equipación de los alpinistas.

Originaria de Grindenwald, ciudad de los Alpes berneses pegada a la célebre Jungfrau, la joven y talentosa alpinista Annelies Lohner hace gala de un carácter poco habitual cuando propone formar la primera expedición suiza de posguerra al Himalaya. Apasionada de la aventura y pionera en la conquista de cumbres de gran altitud, logra convencer a la Fundación Suiza para la Investigación Alpina de los beneficios de una expedición al Grupo Gangotri, que forma parte de la cordillera de Garhwal-Himal, al norte de la India. Emprenderá, durante cinco meses —de mayo a septiembre de 1947— el ascenso inicial escalando por turnos el Kedarnath, el Satopanth, el Kalindi Peak —por la cara nordeste—, el Balbala y el Nanda Ghunti, sin olvidar un reconocimiento de la cordillera de Chaukhamba, montañas cuyas cumbres superan los 6000 e incluso 7000 metros de altitud. Para respaldarlos en su proyecto, Rolex confía a cada uno de los cinco miembros de la expedición un Oyster Perpetual que no se quitarán de la muñeca durante toda la expedición. Estos relojes les acompañarán en toda actividad cotidiana y se enfrentarán a condiciones extremas sin fallar ni una sola vez. A su regreso, cada uno de los alpinistas darán fe de su hermeticidad al agua, su precisión y la comodidad de uso derivada del sistema de cuerda automática del movimiento por rotor Perpetual. «Los relojes Rolex que todos llevamos en el brazo tienen una regularidad asombrosa. Nos prestan un gran servicio y supone un inmenso placer para nosotros llevarlos. El hecho de que no sea necesario darles cuerda es especialmente destacable», escribirá André Roch, guía de la expedición, desde el campamento base del Gangotri el 7 de julio de 1947.

Durante la feria de relojería que sigue al regreso de los cinco alpinistas, en 1948, Rolex dispone una vitrina específica en la que muestra algunos de los picos escalados y exhibe relojes que han formado parte de la aventura.


HERMETICIDAD EN AGUAS HELADAS
Revolucionaria por ser perfectamente hermética, la caja Oyster de Rolex fue puesta a prueba unos años después de su lanzamiento por un famoso explorador durante una expedición a Groenlandia.

El polvo y, sobre todo, la humedad, pueden causar daños irreversibles en el interior de un reloj y comprometer su misión de dar la hora. Por este motivo Rolex desarrolló la caja Oyster a iniciativa de su fundador Hans Wilsdorf, quien estaba convencido de la necesidad de tal invento. Perfectamente hermética, se patenta en 1926. Para asegurarse de su hermeticidad en cualquier situación, Rolex confía con regularidad relojes con caja Oyster a exploradores y exploradoras que los ponen a prueba en condiciones reales. El explorador polar Henry Georges «Gino» Watkins llevará consigo varios ejemplares de Oyster Perpetual durante una expedición a lo largo de las costas de Groenlandia entre 1930 y 1931. A su regreso, comparte con Rolex su admiración por estos relojes que se han visto sumergidos en reiteradas ocasiones durante su periplo y han continuado funcionando a la perfección a pesar de todo.


EL EXPLORER, UN HOMENAJE A LOS PIONEROS

Envuelto en toques de oro amarillo de 18 quilates, la nueva generación del Explorer celebra el legado heredado de los exploradores del siglo XX.

El Explorer de nueva generación conjuga con habilidad prestigio y robustez asociando oro amarillo de 18 quilates y acero Oystersteel en una versión Rolesor amarillo concebida como un homenaje a los alpinistas y exploradores del siglo XX. Su diámetro de 36 mm, idéntico al del modelo original creado en 1953, recuerda asimismo a una época en la que las cimas más altas del mundo estaban envueltas en un halo de misterio y el ser humano jamás había puesto el pie en ellas. En el corazón del Explorer de nueva generación late el calibre 3230 presentado en 2020. Quintaesencia del savoir‑faire Rolex en términos de mecánica relojera, consta principalmente del escape Chronergy, la espiral Parachrom azul y tiene una reserva de marcha de aproximadamente 70 horas. Preciso, resistente a los golpes, las variaciones de temperatura y los campos magnéticos, el calibre 3230 es el fruto de casi un siglo de cultura de innovación técnica centrada en la constante investigación sobre el mejor rendimiento, tanto cronométrico como en materia de resistencia.

SUPERARSE

Sin reloj, el explorador no puede afrontar su desafío. Solo él le permite controlar el tiempo, factor decisivo para lograr su hazaña; es el garante de su supervivencia. Para quien lleva lo más lejos posible las capacidades de su organismo, supone una herramienta esencial en condiciones extremas. Su resistencia, precisión y legibilidad son determinantes sobre todo en las situaciones de soledad absoluta, cuando todas las referencias desaparecen, cuando la frontera entre el día y la noche se difumina. El reloj ha de resistir, al igual que quien lo lleva, a las situaciones más severas. Rolex acompañó a Erling Kagge en su conquista de los tres polos, con una travesía de la Antártida en solitario y sin asistencia como colofón; al alpinista Ed Viesturs, que encadenó los catorce picos de más de 8000 metros sin suministro de oxígeno; al aventurero Rune Gjeldnes, que fue el primero en atravesar el océano Ártico sin reaprovisionamiento; a la médica Christine Janin, primera mujer que llegó al polo Norte sin asistencia ni trineo de perros antes de escalar una tras otra las cumbres más altas de cada continente. Todas estas personas llegaron muy lejos en términos de superación y abrieron nuevos horizontes al rebasar los límites de la resistencia humana.


ERLING KAGGE

A LA CONQUISTA DE LOS TRES POLOS

El noruego Erling Kagge es un explorador polar ávido de desafíos extremos. Logró la triple hazaña de ser el primero en lograr el «reto de los tres polos», al alcanzar el polo Norte, el polo Sur y la cumbre del Everest. Una proeza excepcional que lo obligó a sacar lo mejor de lo más profundo de sí mismo.

Sin perros para tirar de los trineos. Sin asistencia aérea para el aprovisionamiento de víveres durante la expedición. Sin medio alguno de transporte salvo el cuerpo humano. Por las mañanas tienes que salir del saco de dormir a –54 °C. «Era imposible. Pero si alguien tenía una posibilidad de conseguirlo, éramos nosotros». Con estas palabras Erling Kagge describía su hazaña en compañía de Børge Ousland, otro aventurero de lo imposible. En marzo de 1990, fueron los primeros en llegar al polo Norte haciendo esquí sin ayuda exterior alguna. Tenían una única idea fija: lograrlo por sus propios medios, con valentía, determinación y voluntad.

Dos años más tarde volvió a la carga, esta vez en el polo Sur, y solo. En 1992-1993, el explorador es el primero en conquistar este otro extremo del globo, en solitario y sin asistencia. Más de 1300 km de distancia recorridos, más de cincuenta días a solas, sin pronunciar palabra. Erling Kagge no mantuvo contacto alguno con el mundo exterior, y luchó sin descanso contra el frío, el hambre y el cansancio. Una gesta que le valdrá los honores de aparecer en la portada de la revista TIME en 1993.

Al año siguiente, 1994, el noruego se embarca en un nuevo desafío que concluye con éxito: de nuevo sin ayuda exterior, alcanza la cumbre el Everest. Pasa así a formar parte de la historia al convertirse en el primer hombre que logra el «Three Poles Challenge»: llegar al polo Norte, al polo Sur y a la cumbre del Everest. Para conseguir tales hazañas, Kagge se ha pasado la vida superando sus propios límites. Su filosofía se basa en un incesante optimismo, el gusto por el esfuerzo constante, la voluntad de alcanzar sus sueños cueste lo que cueste y la capacidad de mantener a raya los defectos propios y las barreras para llegar a superarlos.

Con su recorrido, este aventurero de lo extremo es un hombre que causa inevitable admiración por esa facultad del ser humano para buscar en lo más profundo de sí mismo y sobresalir, sean cuales sean los medios y las condiciones. Ha surcado el planeta conquistando sus victorias paso a paso con constancia y tenacidad. Y Kagge no solo es el autor de una triple gesta deportiva; es también, y ante todo, un filósofo que reivindica la felicidad y repite sin descanso: «Necesitamos desafíos, dificultades, para ser felices».


ED VIESTURS

LA GESTIÓN DEL TIEMPO EN LA MONTAÑA

Ed Viesturs ha coronado todas las cumbres de más de 8000 metros sin oxígeno. Su reloj y algunas normas esenciales en la forma de abordar el tiempo durante sus ascensos le han ayudado a lograr sus proezas.

Con una mirada tan clara y límpida como sus pensamientos, Ed Viesturs, avezado alpinista y Testimonial Rolex, ha logrado la hazaña de escalar los catorce ochomiles sin oxígeno suplementario. Para él, el reloj de pulsera es un elemento esencial de su equipación, ya que contribuye de forma significativa al éxito y a la seguridad de un ascenso.

«La gestión del tiempo en la montaña influye directamente en las probabilidades de éxito, incluso de supervivencia, especialmente la jornada del ascenso final», explica Ed Viesturs. «Cada media hora cuenta. Lo más importante es saber a qué hora debo estar de vuelta en el campamento más alto tras haber llegado a la cumbre. Toda la planificación de la jornada depende de esa hora de regreso. A partir de ella puedo deducir la hora de salida, ya que partir temprano, cuando la temperatura todavía es baja, permite aprovechar unas condiciones de seguridad óptimas y disponer de tiempo de reserva para resolver cualquier imprevisto o compensar algún retraso. El descenso constituye un segundo reto. Yo me he impuesto la norma de iniciar el descenso a las 14 horas como muy tarde, sin importar que haya logrado mi objetivo o no. Efectuar este camino de vuelta con suficiente luz natural y energía es el escenario ideal. Ha habido alpinistas que se han tenido que enfrentar a situaciones peligrosas y hasta fatales por haber tardado demasiado en dar media vuelta. Y es que la oscuridad, el frío, el agotamiento e incluso la falta de oxígeno se convierten en factores críticos». Durante cada uno de sus ascensos, Ed Viesturs lleva el mismo Explorer II, un modelo con esfera blanca que recibió en 1994. «Nunca me ha fallado y posee todas las cualidades necesarias para el alpinismo; se le da cuerda automáticamente, es robusto y las agujas se leen con facilidad sobre la esfera, incluso con poca luz. La solidez del cristal supone también una ventaja, ya que no es raro que choque contra un trozo de roca o de hielo durante el ascenso. Creo firmemente que se trata de la pieza más importante de mi equipo. En cualquier expedición, lo consulto siempre con regularidad. Mi reloj, y la hora que indica, garantizan mi seguridad».


RUNE GJELDNES

LA NOCIÓN DEL TIEMPO EN LOS POLOS

Rune Gjeldnes cuenta con varios logros inéditos como explorador en su haber. En el entorno polar, su reloj marca sus jornadas, en las que cada minuto importa.

En la blanca inmensidad de los polos, cuando el sol jamás se pone, el tiempo se convierte en relativo. Un reloj resulta entonces una herramienta indispensable para permitir al explorador estructurar sus jornadas y continuar su progresión de manera regular y coordinada. Entre otros logros, Rune Gjeldnes fue el primer hombre que atravesó Groenlandia de punta a punta, el océano Ártico y la Antártida —durante una expedición denominada «La marcha más larga» y patrocinada por Rolex— todo ello esquiando y sin asistencia. Durante sus expediciones polares, su Explorer II le permite lo más importante: seguir una rutina indispensable. «Durante una expedición, la noción del tiempo es completamente relativa. Durante el primer mes, se mantiene el hábito de contar los días. Luego uno se concentra en el objetivo que quiere conseguir sin preocuparse ya del día que es. Por otro lado, el tiempo dicta toda la organización de la jornada: levantarse a la hora que corresponde, empaquetar el material en el tiempo adecuado, seguir el ritmo de progresión más eficaz, a saber, 50 minutos de esquí seguidos de una pausa de 10 minutos… Y, al final del día, hay que saber a qué hora se detiene uno, montar el campamento y comer lo más rápido posible para asegurarse de disponer de suficientes horas de descanso. Durante los primeros catorce días de mi expedición en solitario al polo Norte, toda mi atención se centraba en la gestión del tiempo y las horas dedicadas a avanzar. ¡Esa fue la clave del éxito! Poder contar con una rutina basada en el tiempo es todo un alivio». Para hacer del tiempo un aliado, se requiere un reloj excelente. «Cada minuto cuenta cuando estás en zonas inhóspitas. Disponer de un reloj preciso es, por tanto, imprescindible. Y como en el caso del Explorer II, la fecha también resulta útil. Porque incluso si pierdes la noción del calendario, siempre es más agradable saber que todavía es día 20 y no 23».


CHRISTINE JANIN

LÍMITES FÍSICOS Y MENTALES EN ENTORNOS EXTREMOS

El cuerpo humano es capaz de adaptarse a las peores condiciones climáticas siempre que esté debidamente entrenado. La exploradora y médica Christine Janin define las cualidades físicas y mentales necesarias para sobrevivir en las regiones más inhóspitas del globo.

«A 8000 metros de altitud, a –40 e incluso –50 °C, nos queda alrededor del 10 % de nuestras capacidades físicas», explica Christine Janin, alpinista, exploradora polar y médica que fue Testimonial Rolex del 2001 al 2006. Además, el peligro permanente provoca una mezcla de estrés físico y psicológico. «El alpinismo a gran altura, al igual que la exploración polar, implica por tanto un entrenamiento adecuado y una naturaleza optimista, valerosa y tenaz». Las mujeres y hombres que logran llegar a los extremos geográficos de la Tierra conforman, sin duda, un grupo aparte con una resistencia física y unas capacidades de aguante excepcionales.

«La clave del éxito para un ascenso o una expedición es partir de una muy buena forma física. Para ello hay que entrenar muy duro y la preparación comienza varios años antes de su inicio, para acumular experiencia y adaptar el cuerpo a las condiciones a las que se va a ver sometido». Y es que los peligros son muy numerosos: el frío extremo, los vientos violentos y la ausencia de servicios de emergencia en las proximidades son condiciones que se dan tanto en el medio alpino como en el polar. En la montaña, debido al descenso de los niveles de oxígeno en el aire, se añade el mal agudo de montaña y un estado de ánimo negativo a causa de la falta de oxígeno. En ocasiones, los alpinistas pueden cometer el peligroso error de empecinarse en alcanzar la cumbre a toda costa. La única salida de emergencia se encuentra en la autodisciplina y el autocontrol que caracterizan a un deportista. «Garantizar la supervivencia se reduce, en última instancia, a la confianza en uno mismo, el conocimiento de las capacidades y los límites propios, el estado físico y la facultad de renunciar en cualquier momento de la aventura tras un análisis lúcido de la situación de riesgo en la que uno se encuentre», añade Christine Janin.

En estos entornos en los que cualquier gesto ha de ser calculado y donde el tiempo corre incesante, estas mujeres y hombres luchan permanentemente por mantener su equilibrio tanto físico como psíquico. Estos increíbles esfuerzos se realizan con un solo objetivo: superarse. «Una cumbre se conquista metro a metro, inspirando y espirando. En este empeño, se descubren cualidades que ni siquiera sospechábamos y que nos permiten llegar hasta el final. Entonces se siente la inmensa alegría de comprender que podemos enfrentarnos al peligro y superar los desafíos que la naturaleza nos impone».


EL EXPLORER  II, UN RELOJ-HERRAMIENTA PUNTERO

La nueva generación del Explorer II incluye los últimos avances técnicos llevados a cabo por Rolex. Totalmente actualizado, está listo para nuevas misiones.

Con su visualización en contraste en la que índices y agujas destacan con claridad sobre una esfera lacada blanca o negra y su visualización 24 horas con aguja naranja y bisel grabado, el Oyster Perpetual Explorer II se ha impuesto con el paso del tiempo como un reloj de referencia entre numerosos alpinistas y exploradores. Su excepcional rendimiento técnico se reveló como cualidad muy preciada en las condiciones extremas donde se puede usar.

El Explorer II de nueva generación presenta una caja y un brazalete completamente rediseñados. Sus proporciones se han revisado y se ha optimizado la visualización. Las agujas e índices Chromalight están recubiertos o revestidos de un optimizado material luminiscente exclusivo cuya intensidad luminosa dura más tiempo en la oscuridad. Otra mejora significativa: el Explorer II está equipado ahora con el calibre 3285, un movimiento a la vanguardia de la tecnología relojera. Diseñado como un instrumento de expedición imprescindible, el Explorer II posee nuevas virtudes para llevar a buen puerto sus misiones.

PROTECCIÓN Y CONOCIMIENTO

Los confines del mundo han sido conquistados. Las cumbres, los polos, las profundidades ya no son tan inaccesibles y el misterio ya no es lo único que incita al ser humano a llevar cada vez más lejos los límites de su conocimiento sobre el mundo. Pero los exploradores siguen existiendo. Su búsqueda ya no consiste en llegar adonde nadie les ha precedido; tienen otra ambición: comprender mejor el planeta, detectar sus fragilidades con el fin de protegerlo de la mejor manera posible. En 1957, Rolex participaba en el Año Geofísico Internacional, donde por primera vez investigadores de todo el mundo pusieron en común sus conocimientos para comprender nuestro planeta. La exploración adquiría entonces otra dimensión. Las expediciones científicas se multiplicaron. El vulcanólogo Haroun Tazieff, el biólogo Nigel Winser, el geólogo Francesco Sauro y el explorador Alain Hubert son investigadores-aventureros. Sus nombres figuran entre aquellos a los que Rolex ha acompañado en su incesante empeño por conocer mejor el planeta para preservarlo y para darle un futuro. En 2019, Rolex fue más allá y presentó Perpetual Planet, una iniciativa que apoya varios proyectos creados para promover el conocimiento, mejorar las condiciones de vida de los seres humanos y proteger el medio ambiente.


ROLEX Y EL AÑO GEOFÍSICO INTERNACIONAL

La apuesta de la marca de la corona por apoyar el conocimiento científico constituye uno de los pilares de su historia y su identidad. El Año Geofísico Internacional supondrá una ocasión para demostrar este interés.

El Sol es una esfera de líquido incandescente que experimenta ciclos durante los cuales su actividad magnética varía. Durante las fases de fuerte intensidad, nuestro astro emite una potente radiación. A principios del siglo XX, el impacto de este fenómeno sobre la Tierra sigue siendo desconocido y sirve de oportunidad para la creación de una de las mayores operaciones de investigación científica llevada a cabo jamás: el Año Geofísico Internacional. El proyecto, que se extiende desde julio de 1957 hasta diciembre de 1958, un periodo de intensa actividad magnética solar, aspira a profundizar en el conocimiento humano acerca de múltiples temas relacionados con la Tierra y sus interacciones con los astros circundantes, entre ellos el Sol. Se abordarán al menos once disciplinas científicas, desde el estudio de los rayos cósmicos al de las auroras boreales, desde la sismología a la oceanografía.

Rolex formará parte activa del Año Geofísico Internacional al asociarse mediante el préstamo de varios relojes a la expedición británica encargada de establecer una base científica en la Antártida —la base de Halley—, desde la que posteriormente se realizarán observaciones meteorológicas de la Tierra, la atmósfera y el espacio. A partir de 1955, fecha en la que partieron los primeros hombres destinados a construir la estación, hasta su regreso una vez completada su misión, los relojes que se les facilitaron funcionaron a su entera satisfacción.

«[Desde el momento en que me lo puse por primera vez, mi reloj] se convirtió en parte de mí —una parte indispensable y fiable— que apenas adelantó unos segundos a la semana, a pesar de haber estado expuesto a temperaturas tan extremas como la de una estufa encendida o los –50 °C reinantes mientras cavábamos zanjas», escribirá el cirujano-capitán David Dalgliesh. Doug Prior, carpintero de esta misma expedición, redactará el siguiente comentario a unos meses de concluir el proyecto: «Respecto del rendimiento del reloj, francamente no soy capaz de encontrarle el más mínimo defecto». Y prosigue: «Tenía cientos de mortajas que cortar con mazo y cincel, así que el reloj no solo ha tenido que soportar temperaturas extremadamente bajas, sino que además resistía cada golpe que yo le daba al cincel». De nuevo, los relojes Rolex destacaron por su capacidad de soportar condiciones extremas sin poner en riesgo su rendimiento.


ROLEX Y NATIONAL GEOGRAPHIC

Conocer mejor el mundo para protegerlo mejor. Ese es, en esencia, el resumen del compromiso mutuo de Rolex y National Geographic en aras del bienestar del planeta, para las generaciones futuras. Con el objetivo de desarrollar la protección de los ecosistemas —océanos, bosques pluviales y cordilleras montañosas a la cabeza—, la marca ha adquirido compromisos concretos con la organización en los cuatro puntos cardinales. Esta alianza, hoy en día reforzada, existe desde 1954, es decir, hace más de siete décadas. Sinónimo de exploración, National Geographic cuenta con Rolex como su preciado aliado en el respaldo consolidado a lo largo de los años de iniciativas pioneras en los ámbitos de la exploración y la protección de la naturaleza; dos campos de actividad ahora complementarios en la construcción de un porvenir sostenible.


HAROUN TAZIEFF
VULCANOLOGÍA AL SERVICIO DEL PLANETA

A lo largo de las décadas, multitud de exploradores y científicos de todo el mundo se han convertido en Testimoniales Rolex. Haroun Tazieff, el famoso vulcanólogo y espeleólogo francés, es uno de ellos. Su sed de descubrimiento para conocer el mundo le ha llevado en repetidas ocasiones a acercarse lo máximo posible a los volcanes. ¿El objetivo? Medir los cambios de temperatura de los gases y el magma que provocan sus erupciones. Sus famosas expediciones se fundamentaban en la voluntad de recopilar los datos imprescindibles para la comprensión de los entornos naturales; información que hoy permite llamar la atención sobre la fragilidad del planeta. Ya en 1979, el vulcanólogo hacía referencia al papel que las emisiones masivas de CO2 suponían para el riesgo de calentamiento global al que la Tierra se enfrentaba.


FRANCESCO SAURO
ESPELEOLOGÍA PARA COMPRENDER LA EVOLUCIÓN DE LA VIDA

Francesco Sauro es un geólogo italiano Laureado de los Premios Rolex a la Iniciativa en 2014. Organiza y lleva a cabo expediciones espeleológicas en regiones de Sudamérica poco conocidas por su ubicación remota, entre otras. Junto con su equipo, viaja a los tepuyes situados entre Brasil y Venezuela para lanzarse, en rápel, a las entrañas de la Tierra. En su exploración de estas cuevas subterráneas adonde ningún otro ser humano se ha aventurado jamás antes que él, recoge valiosas muestras para la comprensión del mundo. Las expediciones que ha dirigido han valido para probar la existencia de formas de vida únicas, como colonias bacterianas que, en las cavernas más profundas, permiten comprender mejor la evolución de la vida en el planeta.


NIGEL WINSER
EL ESTUDIO DE LOS DESIERTOS PARA NUESTRO FUTURO

Para Nigel Winser, un investigador que participó en una misión de la Royal Geographical Society respaldada por Rolex, comprender la naturaleza es la clave de nuestro futuro. Para este hombre comprometido, los científicos de campo han de recoger y compartir datos sobre los ecosistemas, en constante evolución para tomar buenas decisiones en materia de cambio climático. Investigador en ciencias de la vida nacido en Kenia, Nigel Winser dirige programas de investigación científica para el estudio del mundo natural, con el fin de garantizar un planeta seguro y sostenible. Como científico de campo, ha emprendido importantes estudios biológicos en el desierto del Sáhara, en Etiopía occidental y en Kenia. La arena de los desiertos es, para él, un laboratorio viviente del estudio de la biodiversidad y del cambio climático.


ALAIN HUBERT
CIENCIA Y EXPLORACIÓN PARA PROTEGER EL PLANETA

Alain Hubert es un explorador belga, Testimonial Rolex. Entre sus logros figura la travesía más larga de la Antártida, de más de 4000 km. En sus diferentes exploraciones de los polos, siempre ha recurrido a la ciencia para llamar la atención sobre los devastadores efectos del cambio climático. Hizo construir una estación de investigación internacional en la Antártida con este fin. Su trabajo consiste en efectuar mediciones y tomas de muestras en entornos extremos. Los datos así recogidos sirven para la comprensión de la evolución de los ecosistemas y para acreditar la naturaleza y la velocidad de los cambios climáticos en curso. Según él, la exploración y la observación sobre el terreno son imprescindibles para obtener datos científicos que permitan crear modelos de previsión.


ROLEX: BÚSQUEDA PERPETUA DE INNOVACIÓN

Rolex siempre le ha otorgado un lugar preponderante a la investigación y el desarrollo con el fin de diseñar y fabricar directamente relojes precisos y fiables en cualquier circunstancia.

Desde su creación, y por iniciativa de su fundador Hans Wilsdorf, Rolex trabaja para que sus relojes sean cada vez más precisos y fiables. Con la vista siempre puesta en la innovación, la marca ha desarrollado un savoir‑faire único en la manera de resolver problemáticas de técnica relojera. Con el paso del tiempo, la marca ha alcanzado un elevado potencial en materia de investigación y desarrollo. Hasta tal punto que, hoy en día, Rolex cuenta con los conocimientos y competencias de especialistas internos en estadística, astrofísica e incluso ciencia de los materiales para mejorar más aún y de forma constante la calidad de sus relojes. Esta constante búsqueda de la excelencia se concretó en 2015, por ejemplo, con la redefinición de la certificación de Cronómetro Superlativo, un título exclusivo de la marca. Históricamente creado para acreditar la precisión cronométrica de un movimiento de reloj Rolex, evolucionó para pasar a aplicarse al rendimiento del reloj terminado. Cada reloj salido de los talleres de la marca se somete así automáticamente a una serie de pruebas llevadas a cabo por Rolex en sus propios laboratorios y con arreglo a sus propios criterios. Estos controles tienen como objetivo garantizar el rendimiento superlativo del reloj en la muñeca en materia de cuerda automática, autonomía, precisión y hermeticidad. Una vez superado con éxito este protocolo, el reloj obtiene el estatus de Cronómetro Superlativo, simbolizado por un sello verde, así como una garantía internacional de cinco años.

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